miércoles, 8 de mayo de 2013

INTRODUCCION

Las primeras iglesias que levantaron los misioneros jesuitas y las que posteriormente construyeron los franciscanos, se originaron en los bordes costeros de las islas, convirtiendo al mar en la gran vía de relación y comunicación. Estas capillas simples, elementales, concebidas como un gran volumen techado a dos aguas, con una cruz, como aparece en el grabado holandés de comienzo del siglo XVII, reproducido por el Padre G. Guarda, aunque éste pudiera corresponder a una visión idealizada. "Las capillas eran grandes casonas, a modo de galpones, pero con torre y cruz. La razón para hacerlas tan grandes era dar cabida a toda la comunidad que habitaba dispersa en la extensión del paraje donde estaba situada".

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